jueves, 6 de mayo de 2010

Homenaje al Dr. Eduardo Martínez de la Vega y Gloria


Don Eduardo Martínez de la Vega y Gloria






Con el Dr. Martínez de la Vega en un Congreso en Oaxaca.



Palabras pronunciadas en el Homenaje al Dr. Eduardo Martínez de la Vega y Gloria, División de Estudios de Posgrado, Facultad de Derecho UNAM, 24 de marzo de 2006.


Dra. Maria Elena Mansilla.
Hijas e Hijos del Doctor Martínez de la Vega.
Compañeros Maestros y Alumnos
Señoras y señores:

Agradezco a la Mtra. Margarita Palomino el que me haya invitado a este evento, cuando me lo propuso no dude en asistir.

Para hablar de la vida y obra del Doctor Eduardo Martínez de la Vega y Gloria, la única forma que puedo, es platicándoles los momentos que viví cerca de él.

Tengo en lo personal cuatro momentos que me impactaron.

El primer momento fue cuando llegué a la ciudad de México, como muchos de ustedes, a estudiar la Maestría de Derecho, en ese semestre la Facultad expidió una convocatoria de cursos para preparar maestros nuevos en las asignaturas optativas del área de Derecho Fiscal; el doctor tuvo la misión de organizar esos cursos.
En esa época fue cuando lo conocí; una de las etapas para ingresar a dichos cursos era realizar una entrevista con un comité, el doctor era integrante de ese comité. Recuerdo que nos citó en su cubículo en el área de seminarios, en esa entrevista el doctor me impresionó porque al comentarle que yo era originario de Sonora, me empezó a describir mi estado mejor que yo, que soy de allá, eso tenía el doctor, amaba a México y no había una región del país que no conociera y que no describiera con pasión.

El segundo momento fue en este Posgrado, recuerdo que me impartió las materias de “La Empresa y las Contribuciones I y II”, fueron días difíciles para la Universidad, sufrimos el exilio, por el hecho de tener ocupadas nuestras instalaciones, aun así el doctor siempre estuvo con nosotros.

El doctor nos enseñó a analizar el derecho fiscal desde una óptica muy especial, sin ataduras, él decía que era la ventaja de los litigantes: el poder enseñar el derecho fiscal siempre con la idea de justicia y en defensa del contribuyente.

Recuerdo su frase al describir quién hacía las leyes fiscales: “esos sótanos malolientes de la Secretaría de Hacienda”.

El tercer momento, fue ya como compañero maestro, en lo personal cuando me tocaba en suerte estar en un Sínodo de examen profesional con él, nuevamente eran lecciones no sólo de derecho fiscal, sino lecciones de cómo ser un buen maestro.

En este sentido tuve la dicha de ir a congresos nacionales con él, en especial recuerdo uno que se realizó en Oaxaca, en el que fui testigo de su pasión por la vida y la poesía, cenando en el centro de Oaxaca en los llamados “Portales”, en plena plaza cívica, se presentaba una pareja de jóvenes argentinos haciendo malabares, ese acto inspiró al doctor y en ese momento en un pedazo de papel que recogió del piso les hizo un poema que reflejaba el amor por la vida.

Por ello quiero recordar y compartir con ustedes un fragmento de su poema “Vallejo”:

Otros poetas tienen dicha breve
“cuando me miro
creo que soy alegre
como esos días alegres cuando llueve”

Yo tengo varios climas
soy triste y soy alegre
¬ ¿Qué haré con mi tristeza?
¿Que haré con mi alegría?
¿Que haré con mi poesía?

El cuarto y último momento fue en estos dos últimos años, que tuve en suerte que fuese tutor de mi tesis doctoral, esas reuniones una o dos veces por mes que teníamos eran apasionantes, por las ideas que me transmitía sobre mi trabajo de investigación, me ayudaba a prepararme para mis intervenciones en el comité doctoral de derecho fiscal, mismo que se reúne cada primer martes de cada mes. Fue precisamente en la sesión del mes de octubre del 2005 el último día que lo vi, como en todas las sesiones, estuvo apoyando mis puntos de vista respecto a mi investigación, así lo voy a recordar, como el maestro que en todo momento tuvo hacia mi persona una palabra de aliento para terminar mi tesis doctoral.

“Doctor délo por hecho, esa tesis se terminará”.


GRACIAS.